“La vida de las bailarinas no es lineal; es sinuosa, colorida y brutal” (diario La Nación)

Las bailarinas no hablan, Florencia Werchowsky. Reservoir Books

Con su anterior novela, El telo de papá, le pasó lo mismo: a partir de experiencias propias, Florencia Werchowsky, esta muchacha de un pueblo de la Patagonia que necesitaba ser aceptada en Buenos Aires, construyó relatos orales para narrar sus peripecias a sus nuevas amistades. Los relatos crecieron de tal forma que surgió la idea de plasmarlos en libros. Ahora, acaba de publicar Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), una autoficción en la que cuenta el camino de una nena de once años para ingresar en la escuela de ballet del Teatro Colón.

Por Verónica Dema para La Nación

Soñadora chica

Yo era una chica del interior aterrada pero con ambiciones. Cuando vine a Capital a estudiar periodismo -en mi segunda fundación de Buenos Aires, porque la primera había sido varios años antes, para estudiar danza en el Colón-, me vi obligada a desplegar una artillería de encantos que me ayudase a encajar en los nuevos círculos donde me movía. Quería seducir a los porteños, destacarme en la ciudad. Entonces contaba historias, reconstruía mi biografía con detalles grandilocuentes: hablaba del telo de mi papá y de mi paso por el Colón. Contaba algunas verdades y varias mentiras con la impunidad del origen remoto y plebeyo, con la desfachatez de los veinte años. Funcionaba: en poco tiempo logré un público más o menos estable en reuniones sociales. Estudiaba periodismo motivada por el deseo de escribir y aprender a contar esas historias, me parecía que eran parte de un ejercicio de formación. La novela Las bailarinas no hablan, y también El telo de papá se gestaron así: oralmente y como un mecanismo de supervivencia social.

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En el diario Tiempo Argentino

–¿Cómo va a ser tu vida a partir de ahora?

–Muy diferente. Voy a tener más responsabilidades.

Florencia, de once años, contesta a la pregunta del periodista con seguridad. Ahora es bailarina del Teatro Colón. La niña dice que la enseñanza del ballet es muy severa, que tendrá clases de danza por la mañana, que luego irá al colegio “como una chica normal” y a la salida de la escuela seguirá bailando en un instituto privado. Estará, en definitiva, todo el día ocupada como una adulta. Pero parece que eso no importa mucho, porque aunque desde Buenos Aires vaya a extrañar a su familia y a sus amigos que se quedaron en la Patagonia, Florencia hace todo por amor a la danza.

Las bailarinas no hablan es la segunda novela de Florencia Werchowsky. Pero más allá del carácter ficcional del texto, cuesta separar a la exbailarina real de la mujer que narra la historia. Una historia que muestra al ballet “como una máquina de prohibir: el desarrollo del cuerpo, el deseo, los sentimientos, cualquier sensación ajena a la perfección”, según la sinopsis del libro. “Lo real –cuenta Florencia a Tiempo– es el marco en el que transcurre la historia. Los elementos biográficos que la conforman: la bailarina, el Colón, su origen, el pueblo, cierta estructura familiar”.  Sigue leyendo

El Teatro Colón desde el borde / Por Martín Kohan

Lectura del genial Martín Kohan para la presentación de Las bailarinas no hablan, el 21 de febrero en el Centro de Experimentación del Teatro Colón. Grandes libros publicó el texto acá.

Las historias de esta clase parecen dividirse, en principio, entre aquellas que terminan bien y aquellas que terminan mal, aquellas en las que los sueños de triunfo se realizan (bailar en el Colón, ser toda una estrella en la danza) y aquellas en las que esos mismos sueños se frustran (no llegar a bailar en el Colón, o llegar pero no para ser una estrella).

Pero Florencia Werchowsky propone una perspectiva distinta y compone una narración distinta: las de “la bailarina que no triunfa del todo ni fracasa del todo”. Y revela así que existe una distinción más sustancial entre las historias posibles. Están, por un lado, las narraciones rotundas y aleccionadoras (porque si el éxito enseña algunas cosas, como por ejemplo: a nunca bajar los brazos, el fracaso enseña otras, como por ejemplo: a valorar las pequeñas cosas de la vida). Y están, por el otro, las narraciones de la vacilación y de lo equívoco, las que no traen moralejas finales ni destinos ampulosos a la espera de sus predestinados.

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La confrontación entre el individuo y el arte / Por Ariel Schettini

El querido Ariel Schettini leyó este fabuloso texto en la presentación de Las bailarinas no hablan, el 21 de febrero de 2017 en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, que luego se publicó en el blog de Eterna Cadencia.

Por Ariel Schettini.

Como en El telo de papá, el libro donde conocimos a Florencia Werchowsky como narradora, Las bailarinas no hablan, tiene ese encanto de las novelas clásicas. Esas que nos muestran el devenir de un personaje y gracias a ese devenir, un sistema, un modo de vida, un mundo.

Este universo está teñido del modo “personal” que tienen los personajes de comprender sus leyes y sus posibilidades e imposibilidades. En el este caso de Las bailarinas no hablan es el humor y el arte.

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“Las bailarinas no hablan”, el segundo libro de Florencia Werchowsky

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Por Milena Heinrich para Télam

Werchowsky construye la historia de vida de una bailarina clásica desde su ingreso al Colón, siendo apenas una niña, hasta que se integra al ballet más prestigioso de la Argentina.

En su segundo libro, “Las bailarinas no hablan”, Florencia Werchowsky se pone en el cuerpo de una bailarina clásica del Teatro Colón para dar pulso a una trama cargada de experiencias sobre la pesada maquinaria de exigencia que sostiene una vida de sacrificio y sufrimiento, pero que, al mismo tiempo, es capaz de convertir a una danza tan solemne como formal en un acto casi mágico y de aparente libertad. Sigue leyendo

La bailarina que no tiene la palabra cercenada

Por Constanza Bertolini / Diario La Nación

La imagen de “El charco de los cisnes” es la más perfecta síntesis para referirse a Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), la nueva novela que Florencia Werchowsky escribió apelando a una parte jugosa de su biografía: sus años de formación en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

¡Ese charco sí que habla! Porque puede ser que, de algún modo, las bailarinas tengan la palabra cercenada, pero en su imagen agridulce esas aguas, esos cisnes, dicen mucho aquí. La ficción lo ubica en el subsuelo del gran coliseo argentino y hasta él aspiran a llegar los estudiantes de la escuela de danza para codearse con los bailarines de verdad y tirar en él la colilla de un cigarrillo fumado a las apuradas, en medio de una discusión gremial. Como “el charco”, otros elementos, escenas, personajes de esta trama tejida con punto encantador habilitan al lector a jugar un “verdadero o falso” sobre la vida (personal e institucional) de una bailarina del Teatro, desde que llega a la gran ciudad de la mano de su mamá hasta cumplir el sueño… de ambas.

La nota online está acá.

Bailando por un sueño: más allá de El Cisne Negro

En Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), Florencia Werchowsky narra las peripecias del mundo “real del ballet, más allá de las obviedades de los pies lastimados y las dietas imposibles”.

Medio: Clarín / Entremujeres
Por Sabrina Díaz Virzi

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Hay una palabra que se repite en varios momentos de Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), la segunda y última novela de Florencia Werchowsky: sumisión. Una bailarina clásica que obedece a la madre, acata las órdenes de los maestros y se somete a las opiniones y decisiones de los coreógrafos. En una autobiografía ficcionada, narra peripecias en un ámbito desconocido para la mayoría de los mortales que, con lucidez, trasciende las obviedades de los pies lastimados, las exigencias desmedidas y las dietas imposibles que ya vimos en El Cisne Negro.

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Demoliendo telos

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Revista Viva, domingo 7 de febrero de 2016.

 

Pedigrí

Siempre sospeché que en el mundo habría otras hijas de dueño de telo de pueblo errando entre el estigma y la anécdota, más o menos contadoras de historias, sobrevivientes a la biografía extraña, parecidas a mí aunque diferentes. Sin embargo, desde la aparición de El telo de papá, la novela que me publicó Random House en el 2013, no me había cruzado con ninguna. Alguna vez un lector con telo familiar en el conurbano me contactó a través de la red social y nos reímos online de nuestras desgracias graciosas, pero no mucho más que eso. Para él, el impacto del negocio familiar de rubro polémico había sido más positivo durante su niñez y su adolescencia de lo que fue para mí. Le había dado, me contó, “otro pedigrí”. No me extrañó que a un varón le hubiese tocado vivirlo con ventajas y beneficios, al fin y al cabo formamos una sociedad machista.

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Just do it para Tierra Adentro

Tierra Adentro

El relato que sigue fue publicado en la revista mexicana Tierra Adentro, en la edición fileteada para la FIL de Guadalajara 2014.

Just do it

Los compañeros de trabajo de Silvio Luján Viviani están demasiado ocupados encendiendo un porrito infinitesimal que al prenderse se consume más rápido por la erosión del viento en la brasa que por las caladas urgentes de cada boca. Se enciman unos a otros formando una carpa humana que proteja a este espécimen en peligro de extinción, valiéndose de camperas y delantales, de brazos y cabeceos, y se olvidan de burlarse de Silvio, como cada día al final de la jornada de trabajo. Silvio los mira, se siente ligeramente desilusionado por no tener el protagonismo de la burla (de manera consensuada, una forma de inclusión) pero no se entristece: sabe que para ellos esa es una tuca clave, la de antes de volver a casa, es su premio por la misión cumplida del día.

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Entrevista en la Revista Soho de México

POR JULIA SANTIBÁÑEZ / @DANIOSKA PARA EL BLOG DELI(B)RIOS

Es muy delgada, quizá por su pasado como bailarina aunque también porque, para desayunar, apenas pide jugo y un té. Está en México para promover su libro. Periodista de formación, tiene tatuajes en los brazos pero un aire tímido al conversar. Dice haber visitado algún motel un par de veces, una de ellas para acompañar a un amigo que quería ver una final de futbol y no tenía televisión.

Los hoteles del amor en Buenos Aires

EL TELO DE PAPÁ EN EL DIARIO EL PAÍS DE ESPAÑA

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Por Hernán Ferreirós

Los argentinos se atribuyen la paternidad de ese sólido aporte al ars amandi que son los hoteles del amor. Si bien es cierto que en la actualidad existen en casi todos los países (salvo en buena parte de Europa) bajo diferentes nombres (en Estados Unidos,no-tell motel; en algunas zonas de España, meublés; en México, hoteles de paso), solo en Argentina y en Japón están felizmente integrados en la cultura popular y el paisaje urbano.

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Crónica de un largo viaje al centro del recuerdo

RESEÑA EN TIEMPO ARGENTINO

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Por Malena Winer

Todos solemos recordar momentos importantes de nuestra vida de distinta forma. Lo hacemos a través de un olor, una canción, un lugar o una película. Cada uno es un camino diferente pero todos con el mismo objetivo: ayudarnos a reconstruir el pasado, especialmente cuando de la infancia se trata. Los itinerarios de la memoria pueden trasladarnos a un aula de la escuela primaria, al patio de la casa de una tía, a la cocina de la abuela o a la plaza, del barrio o el pueblo, en uno de esos paseos obligados de los domingos. Pero Florencia Werchowsky eligió otro escenario para evocar sus primeros años de vida: el hotel alojamiento que regenteaba su papá en un pueblo del sur de la Argentina. Así construyó su reciente novela El telo de papá (Reservoir Books Mondadori). Pero, ¿qué es un “telo” para una chica que transita tercer grado? ¿Qué es lo que hacía su papá? “Entendía sin verbalizar. En casa me habían enseñado que, si alguien me preguntaba de qué trabajaba mi papá, yo tenía que decir ‘comerciante’ y con eso alcanzaba.”

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“No tenía a mano una realidad más fabulosa que la historia del telo”

NOTA EN LA SECCIÓN CULTURA DE CLARÍN

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Por Julieta Roffo

“Ñanco se pasó la vida teniendo grandes revelaciones comerciales que se discutían en la mesa durante la cena (…) Cada idea se presentaba como una epifanía. Se las contaba a su familia y a sus amigos como, esta vez sí, el salvoconducto a la riqueza”. Ñanco es el padre de Florencia Werchowsky, periodista, creativa publicitaria y, ahora que lanzó su primera novela, escritora de ficción. Hubo una vez en que la salvación fue abrir un hotel alojamiento. El primero –y entonces, el único– a lo largo de una ruta patagónica fría y semidesierta.
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Alrededor del mundo

Lectores entusiastas que mandan sus fotos de El telo de papá, yendo por ahí con ellos.

Fiesta de la Pera

“Esta no es la mejor Fiesta de la Pera que vi en mi vida, ni la mejor que vieron ustedes en su vida, porque la del año que viene los va a dejar es-tu-pe-fac-tos”, empezó arrastrando las consonantes. “Yo sé que ustedes después van a la Fiesta de la Manzana y se divierten más y ¿saben qué? ¡Está bien! Aunque todos hagamos el esfuerzo, la manzana sigue siendo la manzana pero ¿saben qué? ¡La pera también sigue siendo la pera!”. Separando todavía más las piernas para darse un apoyo firme, se brindó completa a la audiencia: “Una hermosa fruta, deliciosa, que decora la entrada de nuestro pueblo y nos llena de orgullo. La pera no tiene nada que envidiarle a la manzana, puede hacer todo lo que la manzana hace. ¿Quién dijo que no podemos tener una fiesta grande como ellos? ¿Quién dijo que no podemos exportar tanto como ellos? ¿Y quién dijo que no se puede hacer strudel de pera?”.

fiesta de la pera

Sobre Virginia Woolf

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¿Hubiese escrito El telo de papá de haber sido varón? Probablemente no. Estaría militando en la unidad básica del pueblo, atendiendo los asuntos del telo, heredando la actividad, los intereses, la celebridad y el bigote de mi papá. Creo que mi interés por la narración y la óptica desde donde puedo retratar mi pasado y jugar a llevarlo a la ficción es absolutamente femenina: me crié más distante y observadora de ese universo que involucrada en él.

¿Lo hubiese escrito antes, mejor, de haber tenido siempre a disposición un espacio de trabajo, aislado del quehacer doméstico, y el equivalente a las 500 libras con las que Virginia Woolf decía en Un cuarto propio que en 1929 una podía estar tranqui para dedicarse a la literatura?

Opinator del tema, en esta nota de Ñ.

3 opciones para pasarla bien. Teatro, cine y un libro.

RECOMENDACIÓN DE EL TELO DE PAPÁ EN EL SITE DE RONNIE ARIAS :)

Por @NicoTete
Florencia Werchowsky narra su vida y la de su familia quienes están marcados por algo muy particular, Ñancosu padre es el dueño del telo del pueblo de la Patagonia donde viven.  Con historias que mezclan, el sexo, la familia, la infancia, la vida en un pueblo e incluso la política, Florencia nos trae una suerte de autobiografía muy divertida e interesante con personajes queribles e inolvidables como su padre Ñanco, una suerte de Don Draper argentino y Patagónico. Una familia de comerciantes en la Patagonia, peronistas que esperan ansiosos la llegada de Menem al pueblo, una joven promesa del ballet, la iglesia de la zona en contra del hotel alojamiento… Frases inolvidables, risas aseguradas pero también reflexiones. Un libro que esta buenísimo y no puedo dejar de recomendar. Además la tapa es excelente y todos quedamos más lindos leyéndolo en el subte o el colectivo. Después me cuentan.

Ver la nota con las otras dos recomendaciones acá.

Crónicas de motel

ENTREVISTA EN RADAR LIBROS.

RadarCasos> Lugar de paso y de trampas por excelencia, un hotel alojamiento concentra muchas historias signadas por lo que menos se visibiliza de una sociedad. En el caso de El telo de papá, Florencia Werchowsky cuenta su singular historia: ser la hija del dueño de un albergue transitorio de la Patagonia, situado en plena ruta 6. Entre la ficción y la crónica, se puede rearmar aquí un mapa insospechado de los años noventa.

Por Juan Pablo Bertazza / Foto Xavier Martín
Antes que nada, una aclaración: pese al título y la sugestiva foto de solapa de su autora, este libro no se adscribe en el boom de la literatura erótica que se impuso desde la aparición de Cincuenta sombras de Grey. Pero, de todas formas, la sincronía resulta notable: una ópera prima, un debut literario que habla precisamente de la historia de un albergue transitorio, el Cu-Cú, que ostenta el privilegio de ser uno de los primeros de la Patagonia.

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Memorias de alcoba

RESEÑA EN EL SUPLEMENTO LAS 12.

¿Qué implica crecer en un pueblo siendo la hija del dueño del telo? Desdibujando los límites entre la historia familiar y la ficción, Florencia Werchowsky se anima a revisar sus experiencias en El telo de papá, su primera novela.

Por Malena Rey
Todas las vidas son interesantes, detrás de todas las familias hay historias para ventilar, pero de ahí a hacer de eso una novela con peso propio hay un gran paso, como el que dio Florencia Werchowsky en su primer libro, valiéndose de gran cantidad de anécdotas y detalles detrás de su trama familiar. El relato de una chica de provincia, hija de una familia ensamblada, que sueña ser bailarina del Colón y lo consigue hasta que cuelga las puntillas para volver al pueblo y terminar el secundario no nos dice, a priori, demasiado. Pero si esa chica tiene como padre a Ñanco, dueño del albergue transitorio del pueblo, militante y secretario de Obras Públicas, las cosas se ponen más interesantes.

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Libros que no muerden: Maravilla Martínez, Dante Panzeri y la chica de moda, Florencia Werchowsky

RECOMENDADOS EN DIARIO VELOZ

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En la semana previa al inicio de la 39.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en Diarioveloz.com, te contamos qué libros no podés dejar de comprar.

Por Mariano Casas Di Nardo
Libros que no muerden te ofrece: para los amantes del deporte, la vida de Maravilla Martínez y la antología del gran Dante Panzeri; la novela de la que hablan todos Made In Florencia Werchowsky y la moda de la literatura oriental, exclusiva de Ediciones B.

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Todo por dos pesos

RESEÑA DE EL TELO DE PAPÁ EN LA REVISTA Ñ.

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Por Gustavo Valle
La memoria de la infancia y adolescencia, la tracción autobiográfica de los ochenta y noventa, el relato del pasado o la organización arbitraria de episodios en forma de narración o novela. Pero también, o al mismo tiempo, el benévolo cuadro de costumbres de un pueblo en la Patagonia, las postales de una sociedad y sus habitantes, esa galería de anécdotas que circundan la cotidianidad de una pequeña familia cuyo padre judío y peronista decide montar un albergue transitorio a un costado de la ruta. El cuadro se completa con las liturgias de la micropolítica de cumpleaños, asado y choripán, la elección de la reina de la pera, las infidelidades de la maestra de la Unidad Básica o las relaciones de autoridad entre mucamas y patrones.

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En los hoteles de alojamiento sí se lee

COBERTURA DE LA PRESENTACIÓN DE EL TELO DE PAPÁ EN LA REVISTA Ñ.

Por Guido Carelli Lynch
Las presentaciones de libros son como los casamientos o los funerales. A nadie le importan demasiado salvo que esté relacionado directamente con el protagonista del evento. O claro, hasta que los asistentes se embriagan gratis. Pero siempre aparecen esas excepciones que confirman la regla, que pueden ser epifánicas o simplemente extrañas. El lunes pasado había que ver a una periodista caminando perdida por los pasillos de un famoso hotel alojamiento en Núñez. Sola y con un libro, resultaba obvio que no buscaba cariño. Buscaba la presentación de la novela El telo de papá, de Florencia Werchowsky.

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“El telo mata a cualquier otra cosa”

ENTREVISTA EN LA REVISTA VEINTITRÉS.

Por Bruno Lazzaro
A la vera de una ruta provincial. Allí donde se acumulan las cruces rojas y los puestos de sandías. Donde una pareja juega a ser eterna bajo la sombra de un árbol copetudo. Ahí, a un costado. Al margen de esa línea de tiempo sin dirección. En el preciso momento en el que empieza o termina un pueblo. En las afueras. En ese lugar donde ni los radares pueden pinchar desde el cielo alternativo de una red social. Allá o acá, en Neuquén –por la ruta 6–, Ñanco tuvo un sueño. Y se volvió realidad con el mejor eslogan posible: “Ayudamos a poblar la Patagonia”.

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Presentación en el Hotel JJ

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El texto que preparó Marina Mariasch para la presentación. Del Word a su mesa.

*Para Florencia Werchowsky en la presentación de El telo de papá

La primera vez que escuché hablar de FlorenciaWerchowsky yo trabajaba en la redacción de una revista de rock y ella en elsuplemento joven de un diario. Una vez la vi pasar de lejos: era linda, muy linda. Ojo, no la odié. Sentí que laconocía, como me conocía a mí. La entendía. Entendía su pathos y su motus. Lacalaba.
Un tiempo más tarde, casi diez años después, nosjuntamos para trabajar su primer libro. Ella ya tenía el título: “El telo depapa”. Un título implacable, atrapante, medio película de Olmedo y Porcel,medio invento de chica católica, esas que hablan sin los pronombres posesivoscomo si fuéramos todos hermanos. El telo de papa, no de MI papa. Un título queproduce un cruce intergeneracional -filial- que da lugar al surgimiento delTABÚ: Padre – hija – sexo.

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Para matarnos en un cuarto de hotel

ENTREVISTA EN LA VOZ DEL INTERIOR
LA VOZ

“El telo de papá”, primera novela de Florencia Werchowsky, recrea la historia de un motel en un pueblo de la Patagonia, a la vez que retrata sus marcas de época, las décadas de 1980 y 1990.

Por José Heinz
Un hotel alojamiento instalado en las afueras de un pueblo patagónico, el primero de su clase en la zona, examinado desde tres puntos de vista diferentes: el de su propietario, que lo ve como una inversión segura; el de los eventuales clientes, que ven finalmente satisfechas algunas de sus necesidades privadas; y el de la hija del propietario, que desde su mirada inocente no termina de comprender el negocio familiar, situación que dará un vuelco inesperado cuando un compañero de colegio le dedique un insulto levemente clarificador.

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Rumor de la infancia

NOTA EN EL DIARIO LA MAÑANA DE NEUQUÉN
la mañana
Florencia Werchowsky presenta “El telo de papá”, un libro que muestra el mundo de los adultos, desde los ojos de una niña cuyo padre era el dueño de un hotel alojamiento en la localidad de Allen.

Por Lorena Vincenty
Neuquén > Ser la hija del dueño del telo del pueblo debe ser, si no extraño, por lo menos diferente. Florencia Werchowsky pasó la infancia entre las camas de doce habitaciones en penumbras, con olor a desinfectante; y en los últimos años se dedicó a volcar en un libro su historia. Escrito a lo largo de un año y medio, en esa especie de trashumancia entre México –país en el que vive actualmente– y Argentina, la autora, como dice en la contratapa Pablo Schanton, abordó esta novela desde esa “niña que se hace la dormida para oír cómo suena el mundo desafinado de los adultos”.

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Crecer en un hotel alojamiento y vivir para contarlo en una novela

NOTA EN TIEMPO ARGENTINO

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En su primera novela, recién editada por Mondadori, la joven periodista y creativa publicitaria recrea parte de su infancia transcurrida en un pueblo patagónico en el que su padre, apasionado militante peronista, instaló un motel.

Por Ivana Romero
Cuando se mudó a Buenos Aires al terminar la secundaria, Florencia Werchowsky hablaba de vez en cuando de su infancia en el Cu-Cú: cómo el padre había construido de cero ese motel, el primero de aquel pueblo de Río Negro al costado de la Ruta 6; cómo las mucamas le preparaban tostados y ella se robaba de las habitaciones vacías los juegos descartables de cepillo, peine y pasta dental, o las botellitas de Tía María para decorar su casa de muñecas. “Tenía un anecdotario perfecto para animar fiestas aburridas”, asegura. En esas historias el protagonista era su padre, Ñanco, militante peronista convencido de que un hotel alojamiento era “el ne-go-ción”. También aparecían las empleadas chilenas, los clientes furtivos que se quedaban varados cuando había tormenta de nieve y la curiosidad de un pueblo cuando las doce habitaciones “con películas condicionadas, calefacción y una atención de primer nivel”, como decía la invitación original, abrieron lo más discretamente posible sus puertas.

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El telo de Allen, inspiración literaria

NOTA EN EL DIARIO RIO NEGRO
La neuquina Florencia Werchowsky escribió un libro que tiene mucho de color local: “El telo de papá”, basado en su propia historia vivida en Allen. De eso habló con “Río Negro”.

Una niña que sabe pero no sabe. Las mil historias que se cruzan en ese mundo secreto que atesoran las habitaciones del telo forman parte de su cotidianidad. Es que el Cu–Cú, el hotel alojamiento de Allen, es el sustento de su familia. Y esa niña, que luego fue adolescente y más tarde, adulta, siempre intuyó que contaría, alguna vez, la historia del telo de su papá.

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